Manta térmica. "Lo que ves, es lo que das".

Manta térmica, «lo que ves, es lo que das».

Manta térmica

Inaugurada la temporada de verano, todos nuestros socorristas se ocupan de la seguridad en playas y piscinas. Pero también es una época idónea para deportes de aventura, montaña… En cualquier circunstancia, prepararemos y revisaremos nuestro botiquín

La manta térmica, es uno de esos artículos que sí o sí, siempre debe acompañarnos. Y aunque sabemos que es un producto térmico pasivo, no ejerce ni calor ni frío sobre el paciente, su uso será de gran ayuda en diferentes situaciones.

En muchas intervenciones sanitarias se hace uso de ella, pero dado su bajo peso (70 gr) y poco precio, llevarla en un botiquín personal también puede evitarnos llegar a situaciones extremas.

¿Qué es la manta térmica?

También llamada manta isotérmica o de supervivencia, fue creada por ingenieros de la NASA en 1964 para el Programa Espacial de los EEUU. Fabricada con polímeros ultrarresistentes capaces de aguantar temperaturas extremas, se usó como aislante térmico en satélites y naves espaciales.

Fuente: NASA

Hoy en día, la reconocemos por ser una pieza rectangular, de material plástico aluminizado. Y aunque la encontraremos de diferentes medidas, como mínimo debe tener el suficiente tamaño como para poder rodearte con ella y que te cubra el cuerpo. 

Cómo y cuándo utilizar la manta térmica

Lo que ves, es lo que das.

Nuestra manta podría ser de un solo color, pero en la mayoría de las ocasiones tiene dos caras: una dorada y otra plateada. Esta sencilla regla mnemotécnica nos ayudará a recordar que lado elegir.

Parte dorada

Si vemos la parte dorada, la relacionaremos con dar calor. Utilizamos la manta para evitar la pérdida de éste en casos de hipotermia, trauma o protección contra el frío.

La hipotermia puede producirse en cualquier ambiente lo suficientemente frío como para que la temperatura corporal descienda por debajo de los 35ºC. Al ser no porosa y no transpirable, retiene hasta un 85% de la temperatura de nuestro cuerpo.

Recuerda cubrir todo el cuerpo, incluso la cabeza.

Parte plateada

Si ves plata, acuérdate del frío. La manta nos ayudará a bajar la temperatura en casos de hipertermia o golpe de calor.

Aunque su eficacia en este caso, no está demostrada, su uso sí que está recomendado. Recuerda dejar holgura entre la manta y el paciente para favorecer una corriente de aire. Así bajará la temperatura corporal con mayor facilidad. 

Pero un elemento tan sencillo, no puede obrar milagros. Por lo que, cuando se usa, no hay que delegar únicamente en ella todo el trabajo.

La manta térmica es una magnífica herramienta para prevenir situaciones extremas en las que probablemente necesitaremos medidas adicionales. Nos ayudará también a mitigar esos primeros signos y síntomas a los que deberemos prestar mucha atención. 

Consejo final

Creemos que es importante revisar tu manta térmica periódicamente. Si aprecias un cambio de color o algún daño en ella, no dudes en sustituirla. 

El fabricante generalmente, incluye en el paquete los datos de caducidad. Pero también consejos para su uso y mantenimiento. ¡Échales un vistazo!

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